El futuro laboral de los adolescentes argentinos: datos, desafíos y cómo acompañarlos

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 Manuela Cado, Jefa de Atracción de Talento en Ceta Capital Humano 

La incertidumbre sobre el futuro siempre ha sido una parte intrínseca de la adolescencia. Sin embargo, quienes trabajamos todos los días en el mundo de los Recursos Humanos notamos un cambio profundo: en un contexto atravesado por la crisis económica, los rápidos cambios tecnológicos y las transformaciones del mercado laboral, a nuestros jóvenes les cuesta cada vez más imaginar cómo será su vida adulta.

Hoy, más de la mitad de los estudiantes de 15 años en el país no logra proyectar su futuro laboral. Lejos de ser una simple crisis de indecisión individual, estamos ante una alerta sobre cómo estamos preparando a las nuevas generaciones para transitar el mundo del trabajo.

Los números detrás de la duda

El reciente informe ¿Cómo imaginan los adolescentes su futuro laboral?, elaborado por el Observatorio de Argentinos por la Educación a partir de las pruebas PISA 2022, le pone cifras concretas a lo que vemos a diario en las entrevistas y procesos de selección. Los datos revelan un panorama que exige nuestra atención:

  • Un salto alarmante: El 52% de los estudiantes argentinos no logra identificar una ocupación concreta para sus 30 años. Esto representa un salto de 30 puntos porcentuales respecto de 2018 y nos ubica por encima del promedio de incertidumbre de la OCDE (39%). En la región, solo Panamá (67%) nos supera.
  • La brecha socioeconómica: El 59% de los jóvenes del quintil más pobre declara no tener una ocupación definida a futuro, cifra que desciende al 39% entre los del quintil más alto.
  • El impacto del rendimiento: El nivel académico también es un factor determinante. El 56% de los alumnos que no alcanzan el nivel mínimo en Matemática en PISA no logra precisar su interés profesional, frente al 38% de quienes sí superan esa base.

Como bien señalan los autores del informe, esto no es un dato para descartar, sino una urgencia social que no podemos naturalizar. Los jóvenes no carecen de aspiraciones; enfrentan una visión del futuro incierta y confusa, especialmente en las poblaciones más vulnerables.

¿Qué imaginan quienes sí logran proyectar?

Incluso entre el porcentaje de adolescentes que sí tiene una respuesta definida, encontramos patrones que invitan a la reflexión. En Argentina, el 61% planea ingresar a profesiones científicas e intelectuales, pero con un abanico muy estrecho: el 60% de las respuestas se concentran en solo diez ocupaciones.

Además, las elecciones varían fuertemente según el género:

  • Mujeres: Se inclinan por carreras con trayectorias formativas tradicionales y definidas, como médica (11,6%), psicóloga (10,9%), abogada (9,8%) y docente (6,2%).
  • Varones: Destacan perfiles como deportista (11%), ingeniero (8,2%) y profesional TIC (6,6%).

Llama particularmente la atención lo que los especialistas denominan la "ilusión Messi": una alta aspiración a ser deportista profesional. Esto nos demuestra que, a veces, una certeza aparente puede estar anclada en horizontes poco realistas, haciendo aún más urgente fortalecer la orientación vocacional realista en las escuelas.

El desafío del primer empleo: Nuestra mirada desde Ceta

Desde nuestra experiencia en Atracción de Talento, observamos una creciente ansiedad entre los jóvenes respecto de su inserción laboral. Más allá de que existen oportunidades, predomina el miedo a no lograr estabilidad, a estudiar carreras que luego no tengan salida o a quedar fuera del empleo formal frente al avance de tecnologías como la inteligencia artificial.

A diferencia de otras generaciones, donde los caminos estaban más definidos (y muchas veces influenciados por la tradición familiar), hoy los jóvenes perciben un escenario dinámico que genera dudas. A esto se suma la fuerte desigualdad en el punto de partida:

  1. Los que tienen herramientas: Llegan a sus primeras entrevistas con acompañamiento, habilidades blandas e incluso manejo de idiomas.
  2. Los que enfrentan barreras: No cuentan con conocimientos básicos sobre cómo armar un CV o cómo desenvolverse en una entrevista laboral.

Esta brecha impacta directamente en sus posibilidades. Sin embargo, en Ceta Capital Humano también vemos la otra cara de la moneda: tenemos una generación con un altísimo potencial. Son jóvenes que se adaptan rápidamente, son nativos en herramientas digitales y tienen una enorme capacidad de aprendizaje. Solo necesitan una primera oportunidad y un acompañamiento empático en ese proceso.

Hoy, el talento joven no busca necesariamente un camino lineal o permanecer en un mismo lugar durante años; busca espacios donde puedan desarrollarse, sentirse cómodos y encontrar una estabilidad que sea tanto económica como emocional.

Pasar a la acción

Reconstruir la confianza y brindar herramientas concretas para la inserción laboral es responsabilidad de todos los actores sociales y empresariales.

Por eso, desde Ceta Capital Humano decidimos no quedarnos solo en el diagnóstico y pasar a la acción. Reforzamos nuestra propuesta de Escuelas Ceta, a través de la cual brindamos talleres y capacitaciones gratuitas en distintas provincias del país. Nuestro objetivo es claro: fortalecer las habilidades de los jóvenes, mejorar su empleabilidad, acortar la brecha de oportunidades y acompañarlos, paso a paso, en su ingreso al mercado laboral real. El futuro puede parecer incierto, pero prepararlos para enfrentarlo es nuestra mejor certeza.